Nuevo avance electoral de ultraderecha alemana vuelve a lastrar al canciller Merz
El avance del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) y de la formación de izquierda Die Linke en las elecciones regionales celebradas este domingo en Berlín y en Mecklemburgo-Pomerania Occidental supone un nuevo golpe para el gobierno de Friedrich Merz.
El canciller está bajo presión desde que AfD registrara una victoria inédita en comicios en el estado de Sajonia-Anhalt hace dos semanas y se situara a pocos escaños de su primer gobierno regional.
Según los sondeos a pie de urna de las cadenas públicas ARD y ZDF, la AfD ganaría los comicios en Mecklemburgo-Pomerania Occidental con un 37-38% de los votos, frente a un 36% de los socialdemócratas del SPD, parte de la coalición del gobierno central de Merz.
El dirigente de 70 años calificó los resultados en este estado costero del noreste como un "desastre" para su partido, la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU), que habría obtenido un 5% de los votos.
Sin embargo, el rechazo de otras formaciones complica que la AfD, simpatizante de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Rusia, Vladimir Putin, logre los pactos que necesita para formar gobierno.
En Berlín, el partido de extrema derecha habría conseguido entre un 13,5 y un 16% de los votos en unos comicios donde los sondeos dan el primer lugar a la formación de extrema izquierda Die Linke (24,5-26%).
El partido de Merz habría quedado en segunda posición en la capital, con un 20% de votos.
Casi cuatro millones de votantes estaban convocados a las urnas para elegir a sus diputados regionales, que cerraron a las 18H00 (16H00 GMT).
Antes de las elecciones, el canciller canceló su viaje a la Asamblea General de la ONU y convocó una reunión de crisis de su partido para lidiar con potenciales repercusiones de los comicios.
Tras la publicación de los sondeos, Merz prometió continuar con su agenda de reformas, un mensaje que ya transmitió tras la victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt, y que parece descartar una posible renuncia.
"Asumo esta responsabilidad, porque quiero hacer avanzar a nuestro país", declaró Merz, muy impopular en las encuestas y que enfrenta dificultades para aprobar sus reformas económicas y de bienestar.
- Un voto de castigo -
En el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el partido de Merz quedó reducido a la mínima expresión, al filo del umbral mínimo para entrar al Parlamento regional.
Cuando Merz llegó al poder en mayo del año pasado, prometió relanzar una alicaída economía, reconstruir las fuerzas armadas como una disuasión ante Rusia, y reducir la inmigración irregular para aplacar el temor de los votantes y evitar que se fueran con la AfD.
Pero la AfD encabeza ahora las encuestas nacionales y los índices de aprobación de Merz apenas superan el 10%.
Frente a un colegio electoral en el sur de Berlín, Moritz Lembke-Oezer, de 43 años, dijo a la AFP que espera que "la CDU sea sancionada" en estas elecciones "y que después, eventualmente, Friedrich Merz ya no esté", aunque teme que su debilitamiento "pueda beneficiar a AfD".
Él apoya a Die Linke en protesta contra la subida de los alquileres en una ciudad que aún era muy asequible hace unos veinte años.
- Situación "dramática" -
"En términos personales, la situación es bastante dramática" para Merz, comentó el encuestador Roland Abold, del instituto Infratest Dimap, antes de la publicación de los sondeos a boca de urna.
"En nuestro último sondeo de septiembre, 13% sigue satisfecho con su actuación política. Es la cifra más baja jamás registrada para un canciller en ejercicio", declaró Abold a la AFP.
Para algunos analistas, muchos problemas de Merz comenzaron en el exterior, como las guerras de Ucrania y Oriente Medio que provocaron aumentos en los precios de los combustibles que desataron la inflación.
Y el auge económico de China está convirtiendo a este tradicional mercado de las exportaciones alemanas en un duro competidor industrial.
"Mala suerte para Friedrich Merz", escribió el economista jefe del banco Berenberg, Holger Schmieding, quien señaló que el reciente "aumento en los precios del petróleo y el debate público sobre su futuro exacerban sus dificultades".
No obstante, Schmieding cree que lo más probable es que Merz pueda sortear la actual tormenta política y completar su mandato hasta 2029.
J.L. de Oliveira--JDB