La frustración de Trump, sin las cartas a su favor en Irán
Una de las metáforas favoritas del presidente Donald Trump es que tiene las cartas en la mano. O sea que gracias al poder de Estados Unidos y a su propia pericia a menudo logra imponerse a cualquier adversario.
Pero ante Irán parece que no tiene una mano tan buena.
En su viaje de esta semana a China, Trump no proyectará la imagen de un ganador, sino la de un dirigente acosado tanto por la obstinada negativa de Irán a aceptar un acuerdo en sus términos, como por el menguante apoyo de los estadounidenses al conflicto, que ahora pagan más por la gasolina.
"No veo cómo el presidente tenga muchas buenas cartas, si es que tiene alguna, para jugar en este momento", dijo Mona Yacoubian, experta del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Trump se unió a Israel para atacar a Irán el 28 de febrero con bombardeos que mataron al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y a gran parte de la cúpula militar.
Pero Irán respondió con rapidez tomando el control del estrecho de Ormuz, el angosto paso por el que antes transitaba una quinta parte del petróleo mundial. A la vez, ha lanzado misiles y drones contra las monarquías árabes del Golfo, desbaratando la reputación de estabilidad de estos países ricos en petróleo.
Estados Unidos necesitaría una fuerza enorme para desalojar a Irán del estrecho, lo que provocaría un nuevo caos de gran magnitud en los mercados globales y nuevas amenazas para los países árabes del Golfo, señaló Yacoubian.
El Estado teocrático iraní aplastó sin piedad las protestas de enero y ahora está dominado por la élite de los Guardianes de la Revolución, aún menos dispuestos a transigir con Estados Unidos.
"Creo que el gobierno ha juzgado de manera fundamentalmente errónea el carácter y el enfoque del régimen en Teherán", opinó Yacoubian.
- "Muy desesperado" -
Trump declaró un alto el fuego el 8 de abril y lo ha prorrogado indefinidamente, incluso después de haberse visto obligado dos veces a suspender viajes de altos funcionarios estadounidenses para negociar en Pakistán, luego de que Irán se negara a asistir.
La semana pasada, Trump anunció el "Proyecto Libertad" en el que fuerzas estadounidenses ayudarían a los barcos a atravesar Ormuz, pero suspendió la operación dos días después debido a la preocupación de los países árabes del Golfo de quedar expuestos a nuevos ataques.
Luego pasó el fin de semana creando expectación sobre cualquier respuesta iraní, solo para declarar el lunes que la contrapropuesta de Teherán era, para él, "basura".
"Las acciones de Trump durante el último mes muestran a un líder muy desesperado por poner fin a este conflicto, pero que sigue amenazando con más conflicto si no consigue lo que quiere", dijo Brian Katulis, investigador principal del Instituto de Oriente Medio.
"Eso demuestra que sencillamente no sabe cómo conseguir un mejor acuerdo. Podría haberlo conseguido antes de que comenzara la guerra", dijo.
El año pasado, Trump criticó a predecesores suyos por intervenir en Oriente Medio y describió a China como el principal rival de Estados Unidos.
Pero ahora visita China "con una mano mucho más débil", dijo Katulis.
"Las fuerzas armadas estadounidenses han gastado gran parte de su armamento y arsenal en apenas mes y medio, y China lo sabe", indicó.
- Dar vuelta la página -
La semana pasada, Trump y sus principales asesores dijeron que al menos la parte ofensiva de la guerra había terminado, de lo contrario la administración necesitaría la autorización del Congreso.
Pero el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una entrevista emitida el domingo en el programa "60 Minutos" de CBS News, dijo que la guerra no había terminado. Según él, aún era necesario incautar uranio del programa nuclear de Irán.
Garret Martin, experto en política exterior de la American University, afirmó que la única salida para Trump podría ser un acuerdo negociado, incluso menos riguroso que el alcanzado sin guerra en 2015 por el expresidente Barack Obama. El mismo que Trump calificó como "el peor acuerdo de la historia".
El efecto final sobre la imagen de Estados Unidos sería el opuesto al de enero, cuando Trump proclamó su triunfo tras una incursión en Venezuela que depuso rápidamente y capturó al líder izquierdista Nicolás Maduro e instaló a una sucesora dócil.
"Nadie está cuestionando que el ejército estadounidense sea más poderoso y más fuerte que el iraní", dijo Martin.
"Pero eso no basta cuando el adversario está librando lo que considera un conflicto existencial".
M. de Jesus--JDB