El antiguo hombre de confianza de Pedro Sánchez declara en su juicio en Madrid
El exministro español de Transportes José Luis Ábalos declara este miércoles en Madrid en su juicio por corrupción, una comparecencia con potenciales consecuencias políticas para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de quien fue su mano derecha durante años.
Ábalos, para quien la fiscalía pide 24 años de cárcel, se sienta en el banquillo de los acusados junto a su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, por presunta corrupción en la compra de millones de mascarillas durante la pandemia de covid-19 por parte de ministerios, gobiernos regionales socialistas o entes públicos como Puertos del Estado.
Según la acusación, Ábalos fue el enlace político que permitió el acceso a los contratos públicos de compra de cubrebocas; García, el intermediario para que se concretasen las operaciones; y Aldama, el empresario que organizó la venta de esos elementos médicos y obtuvo los beneficios económicos.
A cambio, Ábalos habría recibido dinero y favores que le permitieron llevar un alto nivel de vida, incluyendo presuntamente sueldos mensuales, el pago de vacaciones familiares y el de un apartamento de lujo para una amante en Madrid.
El juicio empezó el 7 de abril y la declaración de Ábalos y sus coacusados llega en su teórico penúltimo día, antes de que las partes presenten sus conclusiones y el caso quede visto para una sentencia que podría tardar unos meses, con base en los precedentes.
- Sánchez y los socialistas, cuestionados -
Ábalos y García, que están en prisión preventiva, se declaran inocentes, mientras que el empresario De Aldama está en libertad por haber colaborado en la investigación.
Decenas de testigos han desfilado por el juicio, entre ellos el principal encargado de la investigación, Antonio Balas, teniente coronel de la Guardia Civil, que explicó que "el papel de Ábalos es fundamental",
"Sin Ábalos no podrían haber hecho casi ninguna de las cuestiones que emprendieron", remarcó.
Al mismo tiempo, Aldama es "el que paga y al final el que exige. Y ellos [Ábalos y García], en ningún momento, han sido reacios, nunca han dicho 'no, esto no lo hago'".
El juicio tiene implicaciones para Sánchez y el PSOE.
El exministro de 66 años fue una figura central en el ascenso de Sánchez y el hombre que hacía y deshacía en el partido desde su papel de secretario de organización.
Cada revelación del proceso reaviva el debate sobre el control de su entorno por parte de Sánchez, máxime cuando Ábalos fue sustituido como secretario de organización del PSOE por Santos Cerdán, también investigado por corrupción y apartado del partido.
Además, su esposa Begoña Gómez está cerca de ir a juicio como sospechosa de haberse beneficiado de su posición para sus actividades privadas, y su hermano David Sánchez será juzgado en mayo por haber sido nombrado supuestamente a dedo para un empleo público.
- Munición para la oposición -
La dirección socialista marca distancias con Ábalos y Cerdán y se escuda en su reacción rápida ante las sospechas de corrupción, con la destitución de ambos.
Sánchez, por su lado, resta importancia a su relación con Ábalos, pese a que este fue el cerebro de su ascenso y el diputado socialista elegido para presentar en el Congreso la victoriosa moción de censura contra el Gobierno del conservador Mariano Rajoy que lo llevó al poder en 2018.
Con unos socialistas que están en minoría en el Parlamento, está por ver qué impacto tendrá la sentencia del juicio en el año que le queda a la legislatura, al tener en cuenta que Sánchez necesita el apoyo de varios partidos que podrían darle la espalda y dejarlo caer.
La oposición de derechas ha convertido el caso en munición parlamentaria y la sentencia del juicio podría darle más.
A. Nunes--JDB