Colombia y Ecuador se reúnen para desescalar la crisis por un presunto bombardeo
Los ministros de Defensa de Colombia y Ecuador sostuvieron el miércoles una reunión virtual para intentar apaciguar la crisis diplomática entre ambos países tras el hallazgo de una bomba supuestamente lanzada por Ecuador en territorio colombiano.
En plena guerra arancelaria entre naciones vecinas, las tensiones escalaron luego de un cruce de acusaciones del presidente izquierdista Gustavo Petro y su par ecuatoriano, el derechista Daniel Noboa, sobre un presunto bombardeo.
Según Bogotá, Ecuador lanzó un artefacto explosivo desde un avión que cayó de su lado de la frontera, mientras Noboa tacha de "falsas" estas acusaciones.
En un intento por desactivar el conflicto, los ministros de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, y de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, conversaron durante 90 minutos sobre lo ocurrido, de acuerdo con ambas carteras.
"La reunión fue productiva, respetuosa y franca. Ecuador reiteró que no existió intención alguna de afectar el territorio colombiano", escribió Sánchez en X y anunció el envío de una "comisión técnica binacional" al sitio para investigar.
La cartera de Loffredo indicó que la operación "fue legítima" y "realizada sobre territorio ecuatoriano".
Sánchez coincide en que "el punto de impacto inicial de la bomba" fue de ese lado de la frontera, "donde también se halló una espoleta de la misma", pero sugiere que pudo desviarse luego hacia Colombia.
El gobierno de Noboa lleva a cabo, con apoyo de Estados Unidos, una campaña de bombardeos contra los grupos ilegales que operan de su lado de la frontera.
- No intencional -
Petro ha sido enfático en afirmar que está "comprobado que la bomba (...) es del ejército ecuatoriano".
Usuarios en redes sociales y periodistas levantaron dudas sobre la antigüedad de la munición hallada en el sitio.
"La bomba no está oxidada", dijo en X Petro en respuesta a estos señalamientos. "El peso de la bomba no permite que haya sido arrastrada por campesinos", agregó.
Expertos estiman que el explosivo es una "bomba de caída libre" de tipo MK, generalmente fabricadas en Estados Unidos y Brasil, que no son teleguiadas y caen por efecto de la gravedad.
Un campesino de la zona donde se ubicó el proyectil dijo a la AFP que escuchó aviones del lado ecuatoriano el 3 de marzo y días después encontró la bomba sin estallar "aproximadamente (a) unos 50-60 metros" de su casa, en el pequeño poblado El Amarradero, del municipio colombiano de Ipiales.
La principal teoría de las Fuerzas Militares colombianas indica que la bomba no pasó a territorio colombiano "deliberadamente".
"Cuando (la bomba) no estalla, continúa su trayectoria por pura física". Eso podría explicar por qué "se metió metros dentro del territorio colombiano", dijo Carlos Fernando Silva, comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, en una rueda de prensa.
"No creemos que alguien lo haya hecho deliberadamente, sino que más bien obedece a un efecto físico", agregó, y explicó que el artefacto pesa 250 kilogramos y mide aproximadamente 1,50 metros.
- "Cuerpos calcinados" -
El artefacto fue detonado de manera controlada por expertos en explosivos, informó Sánchez.
"La investigación continúa para establecer cómo y por qué llegó ese artefacto explosivo a territorio colombiano", añadió en X.
El martes, Petro anunció que enviará una nota de protesta a Ecuador.
El gobierno ecuatoriano sostiene que las dudas deben resolverse por vía diplomática.
"Si hay un ataque aéreo a Colombia, eso tiene que haber quedado registrado" en los radares y al parecer no ocurrió, dijo a la AFP Mario Pazmiño, exjefe de Inteligencia del Ejército de Ecuador.
En 2008, Ecuador y Colombia estuvieron a punto de iniciar un conflicto tras un bombardeo ordenado por el entonces presidente colombiano Álvaro Uribe en suelo ecuatoriano, donde murió uno de los comandantes de la extinta guerrilla FARC.
En medio de declaraciones sobre la bomba, Petro mencionó la existencia de "27 cuerpos calcinados", lo que generó dudas de si ambos hechos estaban relacionados.
El ministro Sánchez aclaró que el mandatario se refería a otro incidente en enero, cuando dos explosiones en laboratorios de cocaína mataron a al menos 14 personas en una zona fronteriza.
A. de Almeida--JDB