Los bebés prematuros comparten incubadora en un hospital de Gaza
Conectados a monitores, dos recién nacidos raquíticos duermen el uno junto al otro en la misma incubadora del hospital Naser de Jan Yunis, en el sur de Gaza. Y a veces son tres.
Nacer en Gaza, un territorio devastado por la guerra entre Israel y Hamás, supone venir al mundo enfrentándose a una montaña de dificultades. Para los bebés prematuros o enfermos, la situación es crítica, porque en los hospitales falta de todo.
"La situación es catastrófica" y "no deja de empeorar", resume Hatem Dhahir, jefe del servicio de neonatología. "Ya no nos quedan incubadoras disponibles y muchos bebés necesitan oxígeno", afirma a la AFP.
La guerra de Israel contra Hamás, en respuesta al ataque perpetrado por el movimiento palestino el 7 de octubre de 2023, ha destruido o dañado numerosos hospitales y el sistema sanitario de Gaza.
Las restricciones impuestas por Israel a la entrada de mercancías en el territorio palestino contribuyen asimismo a la escasez de material médico básico y de equipos especializados, destacan médicos palestinos y oenegés.
Las autoridades israelíes niegan cualquier bloqueo y afirman que solo retienen los equipos que puedan tener un "doble uso" civil y militar.
En mayo, la OMS señaló que esto afecta a material de laboratorio, ortopédico e incluso a los concentradores de oxígeno que permiten producir aire puro para los pacientes con insuficiencia respiratoria.
Además, los partos prematuros han aumentado en los últimos meses, explica el doctor Dhahir.
En marzo, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) calculó que el 70% de los recién nacidos nacieron prematuramente o con un peso insuficiente.
- "Falta de sitio" -
En un informe publicado en junio, una comisión de investigación solicitada por la ONU estimaba que la escasez de alimentos, la falta de medicamentos y el colapso del sistema sanitario en Gaza han repercutido en los embarazos.
"En este contexto, han aumentado las tasas de abortos espontáneos, de mortinatos, de bajo peso y de malformaciones congénitas", según este documento.
Esto obliga a los equipos médicos a colocar a dos o incluso tres recién nacidos en una misma incubadora, con el riesgo de mermar la calidad de la atención sanitaria.
El hospital Naser intenta trasladar a los bebés que no puede acoger a otros centros, pero éstos están "siempre llenos", lamenta el doctor Dhahir.
Y los hospitales ya no están en condiciones de atender los casos más difíciles, lo que da lugar a situaciones dramáticas.
A finales de agosto nació una niña con la aorta y la arteria pulmonar invertidas, una grave malformación cardíaca que impide que la sangre se oxigene correctamente y requiere una intervención quirúrgica urgente.
Mona Ahmad, que acompañó a la pequeña al hospital, explica a la AFP que el centro la mantuvo una semana en neonatología antes de devolvérsela por "falta de sitio".
El informe de alta "indica que hay que trasladarla, ya que no hay absolutamente ningún tratamiento" posible en el hospital Nasser, explica esta tutora. "No entendemos por qué la han sacado de la incubadora", dice, consternada.
- "Resiliencia" -
Buena parte de la infraestructura civil ha quedado destruida, incluidas las instalaciones que permiten el acceso al agua potable y a la electricidad, lo que aumenta aún más el riesgo de enfermedades.
Para ayudar a los servicios de neonatología de Gaza a seguir adelante, Unicef ha suministrado cerca de un centenar de incubadoras a seis hospitales desde octubre de 2023.
Por el momento "solo se mantiene gracias a la resiliencia de los médicos y de los (pacientes)", reconoce el responsable de comunicación para los territorios palestinos de UNICEF, Toby Fricker, a su regreso de una misión en Gaza.
A pesar de las enormes dificultades, los bebés sobreviven sobre todo gracias al ingenio de los equipos médicos.
Thaer Harzalá cuenta que su hijo nació con un problema de glóbulos rojos y pasó un mes en neonatología. Hoy está curado y la familia ha podido abandonar el hospital.
P. Duarte--JDB