Macron viaja a la zona devastada por un megaincendio en el suroeste de Francia
El presidente Emmanuel Macron viaja este lunes al suroeste de Francia, donde un megaincendio obligó a evacuar a 220.000 habitantes, cuando las autoridades temen que la situación empeore con la llegada de una nueva ola de calor.
El incendio a las puertas de Burdeos, uno de los peores en Francia desde la Segunda Guerra Mundial, arrasó ya 42.000 hectáreas --dos veces la ciudad de Buenos Aires--, aunque el lunes por la noche concedió una tregua.
El fuego "no progresó durante la noche", pero aún "no está fijado", indicó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien llamó a la "prudencia", ya que se espera una nueva ola de calor a partir del martes, con temperaturas superiores a 40 ºC en Francia.
La Unión Europea anunció un refuerzo de su dispositivo de ayuda para combatir incendios en Francia, que pasará a nueve aviones y dos helicópteros. "Es una carrera contrarreloj", declaró a AFP la comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib.
Como muestra de la gravedad de la situación, Macron convocó una reunión de crisis con miembros de su gobierno, antes de viajar en la tarde a la zona del incendio para apoyar a las fuerzas movilizadas y a los cargos públicos, dijo su oficina.
- Movilización ciudadana -
Los ciudadanos también se encuentran movilizados, desde agricultores que ayudan a los bomberos a combatir el fuego con sus tractores a desconocidos que acogen en sus casas a personas evacuadas de los lugares del siniestro.
"Entonces, vamos al auto. ¿Están listos? ¿Vamos?", dice Olivier Beaufils, un hombre de 54 años, en un pabellón deportivo convertido centro de acogida de emergencia para personas evacuadas, entre ellas una pareja de ancianos, que albergará en su casa.
Martine Roques, de 75 años, confiesa que está más "tranquila": "Me siento, me siento más... Bueno, no tiene nada que ver, no hay comparación posible. Nos sentimos acogidos, se está bien, está limpio".
En Le Porge, municipio arrasado por el fuego, Manu Gonçalves reparte a bordo de su camión de comida raciones de pollo asado "a los bomberos que siguen en el frente" durante horas "sin siquiera descansar", explica a AFP.
- Bosques humeantes -
Tras varios días de avance ininterrumpido, el regreso de una lluvia ligera y el rocío de la mañana dieron un poco de respiro a los bomberos, que no bajan la guardia ante la ola de calor prevista con vientos menos fuertes, pero más secos.
"Se dan todas las condiciones para una reactivación del incendio", advirtió a AFP Philippe de Gonneville, alcalde de Lège-Cap Ferret, cuyo municipio fue golpeado desde el inicio del incendio.
En la carretera que une su localidad con Saint-Jean-d'Illac, pueden verse decenas de kilómetros de bosque calcinado y aún humeante, así como varias casas destruidas donde se vislumbran fragmentos de vida, como una carretilla o un tobogán infantil.
Este incendio destruyó 240 viviendas y, aunque no hubo víctimas civiles, unos 80 bomberos resultaron heridos leves, según las autoridades. Unas 13.000 empresas fueron evacuadas y se anularon campamentos de verano para niños, en plena temporada alta.
- Verano "muy complicado" -
Los bomberos tampoco lograron estabilizar por el momento otro incendio al sur de Burdeos, a la altura de Biscarrosse, que arrasó 3.600 hectáreas y obligó a evacuar a 30.000 personas, de las cuales 8.000 pudieron regresar a sus casas.
Los bomberos franceses también combaten incendios en el departamento de Var, cercano a Marsella, donde se evacuó a 2.000 personas, así como en la turística isla de Córcega y en los Alpes.
Los bosques se prenden con más facilidad porque la vegetación y los suelos europeos están muy secos desde hace meses, una sequía agravada por el cambio climático y las recientes olas de calor excepcionales.
Los incendios calcinaron ya 116.000 hectáreas desde inicios de año en Francia y "la temporada está lejos de haber terminado", advirtió Nuñez, que espera un final de verano boreal "muy complicado".
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G. Santana--JDB