Ucrania despide a un voluntario que dedicó su vida a rescatar a los muertos
Durante años Oleksiy Yukov caminó en la frontera entre la vida y la muerte al frente de un grupo de voluntarios que recupera cadáveres en las zonas más peligrosas del frente de Ucrania.
El hombre, de 40 años, murió al pisar una mina durante la que sería su última misión, informó su familia. Sus restos fueron trasladados a Kiev para una ceremonia de despedida.
"Su rostro estaba intacto. Mamá dice que los dioses nos dieron esta oportunidad para despedirnos. Y sus últimas palabras fueron 'Me voy'", relata a la AFP su hija adoptiva, Diana.
Mientras caía la lluvia, los compañeros de Yukov llevaron su ataúd abierto al interior de la catedral de Volodimirska, iglesia del siglo XIX situada en el centro de Kiev, donde el sábado se congregaron varios cientos de personas.
Yevgenia, hija de seis años de Yukov, con su cabello rubio recogido con un lazo negro, se aferraba a la falda de su madre y miraba a los sacerdotes y al ataúd de su padre.
"Siempre pensé que no le pasaría nada", comenta Diana, tratando de mantener la compostura con su largo vestido negro. "Contestaba constantemente las llamadas telefónicas de madres. Les decía que devolvería a sus seres queridos", detalla.
Yukov era muy conocido en el este de Ucrania y aparecía con frecuencia en momentos de dolor, convertidos en parte de la vida cotidiana en la región de Donetsk, devastada por años de ataques rusos.
Los periodistas de la AFP lo encontraron la semana pasada cuando, junto a su esposa y su hija pequeña, enviaba una corona de flores para que flotara sobre un río en memoria de un ataque contra prisioneros de guerra ucranianos.
- Hay un alma -
"Mi trayectoria está entrelazada entre los caídos y los cuerpos de los muertos", declaró a la AFP en una entrevista en 2024.
Ese camino comenzó cuando, siendo adolescente, se topó con esqueletos de soldados de la Segunda Guerra Mundial. Aquel episodio lo embarcó en una misión de por vida para recuperar a los muertos y permitir que reciban sepulturas dignas.
Durante la invasión rusa, junto con su organización Platsdarm, emprendió peligrosas misiones de recuperación, en una de las cuales sufrió graves heridas en una pierna y un ojo.
Su unidad trasladaba los cuerpos y buscaba cuidadosamente pistas que permitieran identificar a los fallecidos, como comprobaron periodistas de la AFP en una ocasión en abril de 2024.
"Nunca veo los cuerpos como simples cadáveres. Hay un alma. Está justo ahí, junto a ellos", afirmó. "Te das cuenta de que, hasta que el cuerpo sea enterrado, el alma permanecerá a su lado".
En una ocasión, su equipo condujo desde el este hasta Kiev para devolver los cuerpos de una joven familia abatida en la capital, donde había buscado refugio del avance ruso, pero terminó muriendo en un ataque aéreo.
Los medios de comunicación ucranianos informaron que su equipo recuperó miles de cuerpos a lo largo del conflicto.
- Vivir lo suficiente -
Cuando la AFP se reunió con Yukov en 2024, su equipo había colocado decenas de cuerpos dentro de bolsas negras sobre un terreno de hierba.
El viento llevaba el olor de los cadáveres en descomposición hacia una colina cercana, mientras la artillería resonaba en el horizonte. Pero el equipo estaba concentrado en su tarea.
Todos los restos recuperados aquel día correspondían a militares rusos muertos, explicó Yukov.
Posteriormente serían intercambiados por los cuerpos de soldados ucranianos.
En el funeral, varias mujeres acudieron con flores, entre ellas Olena Tropina, una de las muchas viudas a las que Yukov había ayudado a llevar a casa los cuerpos de sus esposos.
"Él trajo de vuelta las almas de nuestros seres queridos desaparecidos. Y les dio paz", declaró.
Más allá de ayudar a las familias ucranianas a recuperar a sus seres queridos, Yukov decía estar impulsado por la necesidad de librar a su región de la presencia persistente de los muertos, que, según creía, impedía que llegara la paz.
"Esta energía de la guerra permanecerá hasta que sean llevados a casa, hasta que sean llorados y enterrados", afirmó.
"Creo que no viviré lo suficiente como para ver terminado ese trabajo", añadió en unas palabras que ahora suenan a premonición.
D. Carvalho--JDB