La lucha de Ucrania contra otro enemigo: la falta de voluntarios para apoyar el frente
La demanda de drones y redes de camuflaje para el frente de Ucrania no deja de crecer, pero los ucranianos que los fabrican en Polonia tienen cada vez más dificultades para encontrar voluntarios.
Más de cuatro años después de la invasión rusa, una asociación llamada El Valor No Conoce Fronteras se ve obligada a hacer más con menos recursos.
"La necesidad de redes [de camuflaje] es enorme, tenemos listas de espera, aunque también se fabrican en Ucrania", explica a la AFP Ruslana Poplawska, una de las coordinadoras de la asociación.
El grupo se reúne todos los sábados para tejer redes y ensamblar drones de tipo FPV en un local cerca de la embajada rusa en Varsovia, la capital polaca.
En la pared cuelga una bandera firmada por un batallón ucraniano al que han suministrado material.
En Ucrania, las redes servirán para colocarlas en coches, carreteras y equipamiento con la esperanza de hacerlos invisibles a los enjambres de drones rusos de reconocimiento y ataque que sobrevuelan el frente.
El grupo de Varsovia ha producido unos 35.000 m2 de redes desde que comenzaron a trabajar en febrero de 2023, el equivalente a cinco campos de fútbol.
Pero últimamente, la tarea se ha vuelto más difícil.
"El voluntariado se ha complicado. Mucha gente ha dejado de ayudar. Las donaciones son más difíciles de conseguir y hay cansancio", explica Poplawska.
"Al principio de la invasión a gran escala, muchos polacos vinieron a ayudarnos. Desafortunadamente, ahora casi todos se han ido", añade.
- Sentimiento antiucraniano -
Las dificultades del grupo coinciden con un aumento del sentimiento antiucraniano en Polonia.
Una encuesta de diciembre del centro de investigación polaco independiente CBOS reveló que solo el 48% de los polacos apoya la acogida de refugiados ucranianos, el nivel más bajo desde el inicio de la guerra.
La mitad considera que el nivel de ayuda es excesivo.
Al inicio de la guerra, Polonia abrió sus puertas a quienes huían de la invasión rusa y aún acoge a alrededor de un millón de refugiados, el segundo país de Europa con más acogidas.
Pero con la victoria en las presidenciales de 2025 del nacionalista Karol Nawrocki ha aumentado el discurso antiucraniano.
Y en junio estallaron tensiones diplomáticas entre los dos países por cuestiones históricas relacionadas con la Segunda Guerra Mundial.
Además, las nuevas normas de transporte que Polonia aplica desde marzo dificultan el envío de ayuda humanitaria a Ucrania.
Ahora, cada camión está sujeto a trámites burocráticos lo que ha llevado a muchos transportistas a cancelar sus viajes, entre ellos el que utilizaba la asociación de Varsovia.
Aun así, los aproximadamente 30 voluntarios habituales están decididos a seguir adelante.
- "Aquí nadie se siente solo" -
Olga, originaria de Kremenchuk, en el centro de Ucrania, trabaja como peluquera seis días a la semana y dedica su único día libre a la causa.
Teje redes, pero también corta el pelo gratis a otros ucranianos.
"¿Cansancio? Nuestros chicos allí están aún más cansados, pero aguantan en primera línea. Cuando piensas en eso, vienes aquí y trabajas", dice.
"Aquí nadie se siente solo", añade Tetiana, una jubilada de Sloviansk, una ciudad del este que lleva más de una década de intensos combates. Como vive sola en Varsovia, considera al grupo como "una pequeña Ucrania en el corazón de Polonia".
Reunidos alrededor de una mesa llena de estructuras metálicas, componentes electrónicos y tazas de té, unas diez personas, hombres, mujeres y niños, ensamblan drones.
"Los drones se necesitan constantemente", asegura Wladyslaw Jentz, organizador de un proyecto que ha formado a casi 40 personas para construirlos.
Hasta ahora, el grupo ha ensamblado unos 100 drones, una cantidad ínfima comparada con los miles que se utilizan a diario en el vasto frente.
"Es mi seguridad y la de mis hijos", dice Jentz, un padre que lleva 15 años viviendo en Polonia. "Si Ucrania no resiste, tendrá consecuencias aquí".
R. Borges--JDB