Los parques de París se convierten en un "hotel" en la noche más calurosa
"¡La diferencia de temperatura entre la calle y aquí, bajo los árboles, es alucinante!", se sorprende Agathe Chebassier, una joven pintora que, como cientos de parisinos, busca un parque para pasar la noche más calurosa jamás registrada en Francia.
Francia vive desde hace días una intensa ola de calor, que no deja de batir récords. La noche del miércoles al jueves fue la más calurosa desde que hay registros: 22 ºC de media. En París, fueron 26,4 ºC, según el servicio meteorológico Météo France.
Pero tras una jornada con temperaturas rondando los 40 ºC, el calor dentro de los apartamentos, donde el aire acondicionado es casi inexistente, puede ser mucho mayor, por lo que la Alcaldía de París ordenó abrir los parques las 24 horas para alivio de los ciudadanos.
En el parque de Buttes-Chaumont, uno de los más grandes y populares del noreste de París, cientos de personas buscaban el fresco en la medianoche del jueves para pasar la noche o al menos una parte de ella en su verde pradera en pendiente.
"Sienta bien estar en la naturaleza, al fresco", confiesa a AFP la pintora de 28 años, con la cabeza apoyada en su bolso y los auriculares en las orejas. En su apartamento, la temperatura hace días que no baja de 30 ºC: "Estoy mejor aquí, se respira mejor".
- "Lo más tarde posible"-
El ambiente en el parque es tranquilo, apacible. Algunos están entre amigos y se toman unas cervezas con una suave música de fondo. Otros están en familia o solos, acompañados de un libro.
Con la cabeza apoyada en una almohada inflable, Nadia Scherashova, de 37 años, duerme a medias junto a su pareja de 28 años, Thomas Loriot, que está leyendo una novela negra.
La joven, ingeniera en el ámbito hospitalario, huyó de su estudio hacia las 21H00, cuando el termómetro marcaba 34,5ºC.
"Es complicado estar en casa", asegura, precisando que piensa volver "lo más tarde posible", "seguramente no antes de las 3H00 de la mañana".
¿Por qué no quedarse allí hasta el amanecer? "Sinceramente, es por mi espalda", admite Loriot, también ingeniero, que lamenta no haber pensado en llevar un colchón.
Su compañera también "se habría quedado bien hasta la mañana", pero no sola. "Como mujer, es peligroso", lamenta, temiendo sufrir una agresión mientras duerme.
- "Insoportable" -
"Si hubiera estado acompañada, no habría dudado en dormir aquí (...) Pero sin mi novio o mis amigos, no me siento segura", abunda Agathe Chebassier, que no duerme más de cinco horas desde que empezó la ola de calor.
Los niños también se quedaron despiertos hasta tarde en el parque el miércoles por la noche. A pesar de que ya había oscurecido, eran decenas los que jugaban y corrían entre los árboles.
Junto a sus padres, que se relajan sobre un colchón inflable, Aloïs, de 2 años, corretea por la hierba y estira las piernas.
"Si no se desfoga, es insoportable", explica su madre, Camille Arregun, consultora inmobiliaria de 32 años. "Se acostará tarde, pero no pasa nada, necesita tomar el aire".
A ella también le habría gustado pasar toda la noche fuera. "El parque de Buttes-Chaumont es un auténtico hotel esta noche", comenta divertida esta madre, lamentando que "con un bebé, dormir a la intemperie es impensable".
J.L. de Oliveira--JDB