Cría de mono tití que recuerda al famoso macaco Punch será liberada en Colombia
Abrazada a un oso de peluche que le duplica el tamaño, una cría de mono tití gris se recupera antes de ser liberada en un centro de rehabilitación en la ciudad colombiana de Rionegro, un caso que recuerda al famoso macaco Punch.
Sus cuidadores no le han puesto nombre y evitan el contacto al máximo, incluso lo alimentan disfrazados con una máscara de mono tití, para que el animal de dos meses tenga más posibilidades de volver a la vida silvestre.
La cría que abraza y se duerme junto al juguete recuerda al caso del famoso Punch, un bebé macaco que se aferró a un peluche de orangután de IKEA para consolarse tras ser rechazado por su madre y compañeros de grupo en un zoológico de Japón.
Al mono colombiano lo "encontró un campesino" que, al ver que no estaban "los padres del tití cerca ni ningún otro primate", lo llevó a las autoridades, cuenta a la AFP Juan Pablo Giraldo, biólogo de la autoridad ambiental local (Cornare).
Dar peluches a los bebés huérfanos es habitual para suplir la figura de los padres, que los cargan y alimentan, y para evitar que sientan "miedo, frustración y ansiedad", añade.
Punch se volvió viral en internet y despertó la ternura de miles de personas bajo la etiqueta #HangInTherePunch (Aguanta).
Pero, a pesar del parecido, Giraldo sostiene que los casos del tití gris y el macaco viral son muy diferentes.
"Que abrace a un peluche es algo muy tierno y se puede asemejar al caso de Punch, pero Punch está en un zoológico donde va a permanecer a lo largo de su vida", dice el biólogo.
"Nuestro tití está en un proceso de rehabilitación en el cual va a tener muy poco contacto con humanos", para "que pueda retornar exitosamente al medio silvestre", agrega.
Acostumbrarse a humanos sería "fatal" para el mono, ya que no podría alimentarse por sí mismo ni ser liberado.
Los titís grises, que miden aproximadamente 60 centímetros entre cuerpo y cola y parecen brillar al sol por su pelaje plateado, están amenazados en Colombia por el tráfico ilegal.
La cría pasará ahora una cuarentena de 90 días para realizarle exámenes médicos. Después la acercarán a una pareja de titís, también en proceso de rehabilitación, como padres adoptivos antes de volver a la naturaleza.
M. de Jesus--JDB